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ZEROWARN
Cuando pasas de un servidor a muchos

Una plataforma, no un agente suelto

En un solo servidor SHIELD ya está completo: la detección y la contención no dependen de que haya más máquinas al lado. Lo que cambia al crecer es la operación —calibrar, actualizar, correlacionar, auditar— y para eso trae de fábrica todo lo que hace falta.

Se calibra solo

Se adapta a cada versión y compilación del intérprete por su cuenta, incluso a binarios sin símbolos. Instalas una versión nueva y aparece sola, lista, sin reiniciar nada. Cero mantenimiento manual.

¿Cómo lo hace?

Lee la información interna del binario para saber dónde están los datos que le interesan. Si no la trae, lo ejecuta unos instantes en un entorno aislado y lo observa desde dentro del sistema hasta deducirlo. Con eso genera un mapa firmado de ese binario concreto y lo aplica en caliente, sin reiniciar. Un vigilante detecta binarios nuevos por su huella y lanza todo el proceso solo, con sitio para hasta 16 versiones o compilaciones distintas conviviendo en la misma máquina, cada una con su calibración. Lo mismo con las librerías que aparecen después —un driver de base de datos, una librería de cifrado—: las engancha en segundos.

Aprende de tu flota

Cada servidor aporta señales al conjunto, y una puerta estadística decide qué mejora merece desplegarse, y solo si no sube el falso positivo actual. Se afina solo, sin depender de ninguna nube ajena.

¿Cómo lo hace?

Los agentes reportan observaciones, nunca etiquetas: comprometer un agente no puede mover el modelo. El central las junta quitando duplicados y con topes que evitan que uno solo lo sesgue, y una prueba estadística decide si una mejora es sólida: solo se despliega si no sube el falso positivo actual. El reentrenamiento pesado ocurre fuera de tus servidores de producción.

Inteligencia compartida

Lo que un servidor aprende protege al resto: los modelos y las listas de reputación viajan firmados entre tus máquinas y se verifican antes de aplicarse. Un ataque a uno inmuniza a los demás.

¿Cómo lo hace?

Modelos y listas de reputación se empaquetan firmados criptográficamente, viajan cifrados entre tus máquinas y cada agente verifica firma y contenido antes de instalarlos, en un cambio instantáneo y sin cortes. La reputación que aprende un servidor entra en el mismo sitio donde vive la del resto.

Panel, triage y tu SIEM

Casos, línea de tiempo, indicadores y auditoría por plano y por regla, en un panel para tu equipo. Y todo se exporta nativo a tu SIEM. El triage se anota y se cierra sobre una evidencia que nadie puede alterar.

¿Cómo lo hace?

El panel lee un feed sellado que produce el propio agente. El trabajo del analista —marcar, anotar, cerrar— vive en una capa aparte que nunca toca la evidencia original, inmutable y encadenada, y tiene su propia auditoría. La salida va directamente en el formato de tu SIEM: ECS para Elastic y CEF para ArcSight o Splunk, sin adaptador que programar. Y para el día a día hay línea de comandos de administración, comprobaciones de salud y métricas estándar que tu sistema de monitorización ya sabe leer.

Se protege a sí mismo

Obedece solo a órdenes firmadas, demuestra su propia integridad y, si pierde el contacto con el control, vuelve solo a un estado seguro. Un atacante no puede desactivarlo en silencio.

¿Cómo lo hace?

Solo acepta órdenes firmadas y con número de secuencia creciente, para que nadie pueda reenviar una orden antigua; y si deja de recibir señal del control, vuelve solo a su configuración segura. En las máquinas con chip de seguridad (TPM), además mide sus propios componentes al arrancar y deja una huella que no se puede falsear, que el central verifica de forma remota: la integridad del agente no se cree, se comprueba.

Se actualiza sin sustos

Cada actualización va firmada, con copia de seguridad previa, comprobación de salud y vuelta atrás automática si algo va mal. Nunca se queda a medias ni te deja un servidor colgado.

¿Cómo lo hace?

Verifica la firma y la rechaza si no es válida. Guarda copia de todo —binario, configuración y modelos—, cambia el binario de una sola vez, migra tu configuración respetando tus ajustes y reinicia. Y no da la actualización por buena hasta comprobar que el agente nuevo arrancó y está observando de verdad: si falla cualquier paso, lo deshace todo automáticamente y te deja el servidor como estaba.

Entra sin tocar nada

Encaja en tu infraestructura tal y como está

Sin migraciones, sin ventanas de mantenimiento y sin cambiar una línea de tu configuración. Esto es lo que tu equipo de sistemas quiere oír antes de aprobar un piloto.

Tus servidores, como están

Cualquier Linux de servidor actual, en Intel, AMD o ARM: Debian, Ubuntu, RHEL, AlmaLinux, Rocky, Alpine… tu distribución ya vale. También en contenedores, con un agente por nodo.

Cero cambios en producción

Ni proxy delante, ni módulos en el intérprete, ni un vhost que editar. Tu web y tu PHP siguen exactamente igual: nada que reiniciar.

Todas tus versiones de PHP

De las más antiguas a las últimas, a la vez en la misma máquina y sin instalar nada dentro del intérprete. Sacas una versión nueva y la reconoce sola.

Peso pluma

≈50 MB de RAM y menos del 1 % de un núcleo, constantes hora tras hora. En disco, unos pocos megas: tu densidad de cuentas por servidor no se mueve.

Tus bases de datos

MySQL y MariaDB, PostgreSQL, SQL Server, MongoDB y Redis — y las sigue viendo aunque la conexión vaya cifrada.

Una sola pieza

Un servicio y ya está. Sin dependencias, sin repositorios que añadir y sin nada que compilar en cada máquina.

Tu SIEM y tu monitorización

Los eventos llegan en el formato que tu SIEM ya entiende y las métricas en el estándar que tu monitorización ya recoge. Nada que programar.

También en contenedores

Un agente por nodo para las flotas que corren sobre Kubernetes, con la misma configuración y el mismo fichero.

Tus datos se quedan en casa

El panel es privado por defecto y no sale un solo byte de tus servidores salvo que tú lo conectes a tu propio centro, por canal cifrado y autenticado en los dos extremos.

Compruébalo con tus propios datos

Despliega el agente en tres servidores y déjalo en modo observación. En unos días tendrás el dato sobre tu propio tráfico: qué habría detectado, qué habría contenido y con cuánto ruido. Activar el bloqueo es un cambio de configuración posterior, y lo decides tú.