Seis planos independientes —la petición, el código que se ejecuta, el fichero, el proceso, la red y la conducta de la cuenta— juzgan lo que ven y se confirman entre sí, porque un ataque de verdad deja rastro en varios a la vez, mientras que un falso positivo aislado se apaga solo. Esto es lo que SHIELD atrapa. Nada de ello necesita una firma previa, y todo está construido y verificado hoy.
Webshells, por ofuscadas que estén
Da igual cuántas capas de ofuscación lleve: SHIELD ve el código ya descifrado, justo donde entrega a un comando lo que llegó en la petición del atacante. Y ve al proceso web hacer su primer movimiento clásico —abrir una shell, descargar una herramienta—, pase lo que pase después.
¿Cómo lo hace?
Captura el código en el momento exacto en que el intérprete lo compila, ya sin ofuscación. Entonces comprueba dos cosas a la vez: que un trozo real de lo que envió el usuario haya llegado al argumento peligroso —no una coincidencia casual— y qué intención tiene ese código, con un motor propio embebido en el agente que puntúa por lo que el código hace. Del fichero en reposo se ocupa el motor antivirus de contenido en cuanto la webshell toca el disco. Y en paralelo se ve al propio proceso web abrir una shell del sistema.
Inyección de código: RCE, inclusión y deserialización
RCE, inclusión de ficheros local y remota, deserialización, escritura arbitraria. Todo lo que le pides a un WAF, solo que en lugar de adivinar en la puerta y fallar ante la evasión, SHIELD ve el valor real llegar al punto peligroso. Sin firmas que mantener y sin 0-day que se escape por no tener regla.
¿Cómo lo hace?
Las siete clases de operación peligrosa —ejecutar, incluir, deserializar, escribir fichero, consultar SQL, comandos de Redis y consultas de MongoDB— se observan en el punto de uso, con su valor ya resuelto. El análisis es por valor: se exige que un fragmento real de la entrada del usuario llegue de verdad al argumento peligroso; por eso la ofuscación en la petición no sirve de nada. Ninguna clase queda fuera: el propio diseño impide añadir un punto peligroso sin decidir cómo se juzga.
Inyección SQL y NoSQL, incluso con la conexión cifrada
La inyección SQL y NoSQL se ve en la consulta que sale hacia el motor de datos, no en la petición HTTP. Cubre MySQL/MariaDB, PostgreSQL, SQL Server, MongoDB y Redis —y sigue viéndola aunque la conexión con la base de datos viaje cifrada, donde cualquier inspección de red es ciega.
¿Cómo lo hace?
SHIELD lee la consulta dentro del servidor, en el punto donde la aplicación la entrega al motor de datos —antes de que el cifrado la envuelva—, y reconoce el protocolo por su propia forma, así que funciona igual con puertos no estándar y con librerías sin nombres visibles. Sobre ese texto aplica el mismo análisis por valor: se marca cuando la entrada del usuario rompe la estructura de la consulta, que es lo que distingue una inyección de un dato normal. También ve la extracción: cuando, tras un payload sospechoso, la base de datos empieza a volcar registros hacia fuera.
Ataques sin fichero, rootkits e inyección en procesos
Código que se ejecuta solo en memoria, inyección en otros procesos, un rootkit intentando colarse en el núcleo. Los ataques sin fichero que un antivirus de ficheros, por definición, nunca va a ver, y que aquí quedan a plena vista.
¿Cómo lo hace?
Observa las operaciones exactas de un ataque sin fichero: crear memoria ejecutable y lanzarla sin tocar el disco, escribir en la memoria de otro proceso, pedir memoria de escritura y ejecución a la vez (la firma del shellcode), o cargar un programa dentro del propio núcleo del sistema. Todo desde el linaje web, que jamás debería hacer nada de esto.
Puertas traseras y persistencia
El momento exacto en que el atacante busca persistir: una clave de acceso remoto nueva, una tarea programada escondida, un servicio que arranca al reiniciar, una puerta trasera en la configuración del sistema. SHIELD lo ve escribir, y sabe que un proceso web no tiene ningún motivo para tocar esos sitios.
¿Cómo lo hace?
Cada escritura se resuelve a su ruta real —a prueba de enlaces simbólicos y de rodeos por el árbol de directorios— y se compara con las ubicaciones de persistencia conocidas: claves de acceso remoto, tareas programadas, servicios de arranque, cuentas del sistema y ganchos de precarga. Solo cuenta si viene del proceso web; el mantenimiento legítimo del administrador queda exento.
La campaña completa, no el evento suelto
Descarga → prepara → ejecuta. O webshell → llamada al centro de mando. O webshell → volcado masivo de datos hacia fuera. SHIELD une los pasos en el tiempo y reconstruye la historia completa del atacante, no piezas sueltas que por separado parecerían inofensivas.
¿Cómo lo hace?
Mantiene la historia de cada proceso y correla dentro de una ventana acotada: descarga externa → fichero marcado como ejecutable → su ejecución; webshell → conexión saliente; webshell → escritura en base de datos; webshell → fuga de datos por volumen; y el caso más silencioso, el fichero que la propia aplicación escribe y a continuación ejecuta, incluso si intenta disimular la ruta. Y por encima construye la campaña del atacante en etapas estándar del sector (acceso, ejecución, persistencia, mando y control, exfiltración), agregando todos sus incidentes bajo un mismo actor, aunque llegue por peticiones distintas.
Centro de mando, minería y fuga de datos
Detiene el centro de mando y la fuga de datos antes de que salgan del servidor. Bloquea al atacante que entra —aunque se esconda tras etiquetas de red— y al que sale, con una reputación que aprende de toda tu flota. Y sabe qué IP real hay detrás del proxy.
¿Cómo lo hace?
La conexión saliente se deniega en el acto si la cuenta está en cuarentena o la IP figura en la lista de bloqueo (una única tabla que cubre IPv4 e IPv6, donde el permiso gana al bloqueo). El paquete entrante se descarta por su IP de origen en el punto más temprano posible, antes de entrar en la pila de red. La IP real del cliente se extrae del propio protocolo, aunque haya un proxy delante, y se atribuye a la petición correcta —no al proceso equivocado—. Y marca las conexiones que la aplicación abre hacia destinos internos vedados, el patrón clásico del robo de credenciales en la nube.
Comportamiento anómalo, cuenta por cuenta
Aprende qué es normal para cada cuenta y detecta lo raro, aunque el atacante vaya despacio para no hacer ruido. El clásico «lento y silencioso» no le sirve: SHIELD mide la rareza de cada paso, no la frecuencia, así que ir despacio no lo hace invisible.
¿Cómo lo hace?
Aprende, cuenta por cuenta, qué encadenamientos de acciones son normales, y puntúa la rareza de cada paso, no su frecuencia. El umbral se autocalibra tras un periodo de observación; el modelo se actualiza solo, pero nunca aprende como normal algo que ya marcó como anómalo, así que un atacante no puede acostumbrarlo poco a poco.
Contención: matar el proceso, aislar la cuenta, neutralizar el fichero
Mata el proceso, aísla la cuenta, neutraliza el fichero malicioso (de forma reversible, por si fuera un error) y le corta la red. Todo conservador por defecto: solo contiene lo que tiene fidelidad de certeza; una sospecha se queda en aviso, para no romperte nunca un sitio legítimo.
¿Cómo lo hace?
Mata el proceso anclado a su identidad real, para no alcanzar a otro por reutilización de identificador. Aísla la cuenta con un candado dentro del núcleo que le corta la ejecución y la red, sin tocar a las vecinas. Y neutraliza el fichero moviéndolo fuera de donde se sirve o dejándolo inservible, guardando siempre cómo revertirlo; si no puede, lo dice en vez de fingir que contuvo. La regla de oro viene de fábrica: contener exige una señal de certeza —una regla determinista, o un fichero cuyo veredicto es tan alto que el propio antivirus se eleva a contención reversible—; lo que solo opina un modelo o la conducta se queda en aviso, y solo puede llegar a contener si tú lo habilitas y además dos fuentes independientes coinciden.
52 puntos de observacióndentro del núcleo del sistema, en tiempo real
23 reglas de ataque8 de bloqueo en el acto · 15 de correlación
Ve el cifradolee la consulta a la base de datos dentro del TLS
Anti-evasiónlo que no se puede observar, se deniega
Multi-versiónPHP 5.x–8.x a la vez, cada uno calibrado solo
Compruébalo con tus propios datos
Despliega el agente en tres servidores y déjalo en modo observación. En unos días tendrás el dato sobre tu propio tráfico: qué habría detectado, qué habría contenido y con cuánto ruido. Activar el bloqueo es un cambio de configuración posterior, y lo decides tú.